El andamiaje es la asistencia que un maestro le da a un estudiante durante su período de estudio, aunque, en mi opinión, esta asistencia se prolonga por el resto de su vida. El andamiaje le concede al estudiante recibir ayuda con sólo sus capacidades nuevas o que van más allá de las mismas.
Un conjunto de ruedas de entrenamiento en una bicicleta es un ejemplo clásico de andamiaje. Es ajustable, ofrece al niño el soporte que necesita mientras aprende la laboriosa tarea de andar en dos ruedas. Sin las ruedas, muchos jóvenes no sabrían cómo usar los pedales y mantener el equilibrio en una bicicleta. Este objeto de andamiaje (las ruedas de entrenamiento) permite a los aprendices cumplir su objetivo: montar una bicicleta como todo profesional, y luego pedalear felizmente a su estilo hasta el lugar de su preferencia.
Es importante para todos los educadores conocer cuáles son las capacidades del estudiante. De esa forma, al conocer con qué se está tratando, puede escoger un plan de andamiaje que se adapte a él. No sería prudente enseñarle a un estudiante cómo leer si el problema radica en que tiene cinco grados de miopía. Con la planificación necesaria, el andamiaje puede utilizarse a cualquier edad. No importa si es muy pequeñito o si ya no puede andar: la tarea del educador es adaptar su plan de enseñanza a las habilidades que posee el estudiante y que puede desarrollar en el futuro.
Los beneficios del andamiaje incluyen aprendices más motivados en aprender cosas nuevas, más tiempo para invertir en aprendizaje con menos tiempo en investigación, y una gran posibilidad de aprendices adquiriendo las capacidades deseadas. Incluso, es posible desarrollar capacidades que permanecían implícitas todo el tiempo y que pudieron ser descubiertas gracias al andamiaje.
Es importante para todos los educadores conocer cuáles son las capacidades del estudiante. De esa forma, al conocer con qué se está tratando, puede escoger un plan de andamiaje que se adapte a él. No sería prudente enseñarle a un estudiante cómo leer si el problema radica en que tiene cinco grados de miopía. Con la planificación necesaria, el andamiaje puede utilizarse a cualquier edad. No importa si es muy pequeñito o si ya no puede andar: la tarea del educador es adaptar su plan de enseñanza a las habilidades que posee el estudiante y que puede desarrollar en el futuro.
Los beneficios del andamiaje incluyen aprendices más motivados en aprender cosas nuevas, más tiempo para invertir en aprendizaje con menos tiempo en investigación, y una gran posibilidad de aprendices adquiriendo las capacidades deseadas. Incluso, es posible desarrollar capacidades que permanecían implícitas todo el tiempo y que pudieron ser descubiertas gracias al andamiaje.
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